2006, ekainak 3

Se quedó grande

Medioa: EL DIARIO VASCO

Kritikaria: MARIA JOSE CANO

A veces una buena partitura puede salvar una interpretación mediocre y no es raro escuchar ovaciones tras un concierto flojo si la obra es muy conocida. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que aun contando con una composición atractiva, el público no llega a entregarse porque lo escuchado no le permite disfrutar. Ayer sucedió algo así. A pesar de que la Gran Misa K 427 de Mozart es una obra muy hermosa, su belleza no consiguió conquistar al Kursaal, que se llenó para el último programa de temporada de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Las razones fueron muchas; por una parte, la partitura que Cristian Mandeal escogió no era la original del creador salzburgués, incompleta, y, sin duda, más interesante, sino la alargada hasta casi la hora y media de duración. Por otra, y más importante, hubo tantos fallos que fue imposible abandonarse al puro placer de la música.

Sin ánimo de buscar culpables, probablemente uno de los principales factores de que la obra sonara deshilachada, imprecisa, con evidentes fallos de afinación, sucia e inexpresiva fue la dirección. Mandeal no fue capaz ayer de fusionar con eficiencia todo lo que tenía delante. Si a esto añadimos una Coral Andra Mari insegura, una orquesta cansada a final de temporada y una partitura que era nueva para todos es fácil suponer el resultado. Salvo las intervenciones de la soprano María José Moreno, que bordó su Et incarnatus est, algunos solos de la orquesta y partes muy concretas del coro, el resultado fue francamente flojo. La obra se quedó grande.