2015, maiatzak 10

BREVE Y HERMOSA

Medioa: EL DIARIO VASCO

Cuando uno constata, en la actualidad, cuáles son las inquietudes y el normal desenvolvimiento social de un joven de 13 años, cuesta llevar a cabo la traslación mental hacia el año 1900 y hacer el esfuerzo de comprender cómo un casi niño donostiarra con la misma edad, llamado José María Usandizaga, pudo haber tenido el intelecto necesario para haber compuesto su “ Misa a cuatro voces” tal y como se escuchó ayer durante la celebración de la eucaristía en el hermoso templo errenteriano puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. Pero esa es la cierta realidad histórica, con la curiosidad añadida de que el compositor data su obra con fechar 1.1.1901.
Cierto es que estamos ante la composición de una misa breve, estructurada con el “Kyrie”, “Gloria”, “Sanctus-Benedictus” y “Agnus Dei”. Como bien dijo el siempre recordado Enrique Franco sobre este autor “poseía la magia del refinamiento armónico”, y tal se aprecia –ya desde un esbozo consolidado– en esta obra en la que los contrastes melódicos son patentes y de un gusto refinado impropio para esa edad.
Se trata de una pieza musical atractiva, muy propia para su interpretación durante el oficio eucarístico, tanto por su brevedad como por el regusto que dejan las cuatro piezas que la integran. Además, ha de decirse que supone todo un estreno pues es la primera vez que se interpreta, con lo cual se agranda el homenaje que ésta 43 edición de Musikaste rinde a este genio del arte conmemorando el centenario de su fallecimiento.
Ya en el “Kyrie” se contrasta su concepto innato de precisión en el tratamiento de las voces, que luego llegará a tener un pulido extraordinario, cuando avance en su pasión por el teatro lírico. Llama la atención el poder que encierra el “Gloria”, donde hace caer la mayoría del peso canoro en la cuerda en Fa –la de los bajos– que hicieron valer la consolidada fama que tiene la del Andra Mari: pero lo que más sorprende es que en su Amén final aparecen las filigranas de un canto fugado en verdad hermoso, terminado con sus dos notas finales en una luminosa armonía unísona. La corta duración del “Sanctus-Benedictus” no está exenta de elegancia y de aromáticas pinceladas multicolores. Arozamena, el biógrafo de Usandizaga, trata siempre sobre el recogimiento intimista del músico y tal es el que se aprecia en el gratificante “Agnus Dei”. Joshemari no dispuso de internet ni de teléfono celular ni de tablet, sí de un intelecto fuera de lo normal que, con la música, llenó con plenitud toda su existencia.
La Coral Andra Mari, desde el coro, hizo un trabajo, bajo la rectoría concertante de José Manuel Tife, en la línea de bondad a que siempre nos tiene acostumbrados, aprovechando la buena acústica del templo. Por su parte el organista José Antoni Pascual fue aplaudido por su interpretación de “Modéré” y la “Toccata” del propio Usandizaga.